jueves, marzo 27, 2008

Alábate el extraño, y no tu propia boca

Meditación para los vendedores:
Alábete el extraño, y no tu propia boca; El ajeno, y no los labios tuyos. (Proverbios 27:2)

En ciertas actividades de la vida, este versículo parecería no ser aconsejable, por ejemplo en el marketing. El marketing busca posicionar un producto, servicio o marca, al exaltar las cualidades y disminuir o amenguar cualquier desventaja o deficiencia.

Casualmente, los planes de marketing de las empresas, siempre se desarrollan en base a un análisis FODA (fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas). Respecto a las debilidades estas siempre se buscan mitigar en la medida de lo posible, a fin de resaltar más las cualidades (FO), así también pasa con las amenazas, de las que se alista defensa.

En cierto modo, se busca realzar lo mejor, y jamás mostrar lo peor, ya sea desapareciéndolo, arreglándolo o protegiéndolo. Cualquiera sea la forma, el objetivo es VENDER la idea.

De otro lado, lo mismo también sucede con el marketing hacia el individuo, eso se conoce como marketing personal, y lo usan básicamente los vendedores, aunque hoy en día lo usa casi todo el mundo que quiere tener éxito.

No obstante, el marketing personal, nada tiene que ver con exaltarse a uno mismo mediante el uso de nuestros labios. En ese sentido, el versículo sigue siendo aconsejable aún en el marketing personal, dado que éste refiere más bien a otros aspectos SUTILES de la venta de imagen de uno mismo.

De tal forma que, no es posible juzgar a alguien por medio de la "alabanza personal" (o de sí mismo). Si alguien se exalta a sí mismo por sus propios labios, y no por medio del marketing personal, es un mal vendedor, no es contundente. Está poniendo en juego "su palabra"; y aunque muchos lo niegen, la palabra -para un buen vendedor- sigue valiendo, ella le puede costar los negocios, y su propia imagen. No se olvide que un buen vendedor, no es el que cierra una venta hoy con un cliente, sino aquel que cierra muchas con, gracias y a través de ese cliente.

Nota: Marketing personal
- Una técnica de marketing personal, es el dictar charlas. Verá, Salomón, quien nos dejó el versículo citado arriba, fue un excelente vendedor que usó la técnica del marketing personal. Sus "dichos", aquella sabiduría que Dios le dio, la expresa y proclamaba, sus servidores lo oían, y hacían correr su fama. Reyes venían a él a consultarle, no porque él dijera "dulces palabras" de si mismo, sino porque otros lo hablaban de él. Pero, fíjese, jamás estos reyes hubieran sabido de Salomón, si él no hubiera expresado su sabiduría a un público primero.